LOS SUDETES O LA DESTRUCCIÓN DE LA DIVERSIDAD Y EL TERRITORIO POR LA XENOFOBIA Y EL RACISMO./THE SUDETEN OR THE DESTRUCTION OF A TERRITORY BY THE XENOPHOBIA AND THE RACISM.

La reflexión no es mía. Aparece recogida con inteligencia en la película del gran director checo, Jiŕi Menzel, “Yo serví al Rey de Inglaterra”, con guión basado en una obra de Bohumil Hrabal.

El protagonista, Jan Dítě, después de ser ”amnistiado” tras haber cumplido catorce años y diez meses de su condena de quince años, es enviado a los Sudetes a reparar caminos rurales. En ese ámbito surge la reflexión.

 Los Sudetes, el Sudetenland de los alemanes, es un territorio de la actual República Checa, situado al Norte del país, que estuvo habitado, cohabitado, por checos y alemanes, durante muchos años.  Parece que  la sociedad local, mixta,  coexistió, con los naturales conflictos agravados por los nacionalistas alemanes y algunos checos.

 Cuando el nazismo llegó al poder en Alemania, la cuestión de los Sudetes se convirtió en causa de debate y la ocupación en objeto de deseo de los nazis, dispuestos a germanizarlo todo. La ocupación militar se produjo en el año 1938, para “resolver conflictos étnicos”.  La población checa fue expulsada hacia otros territorios de Checoslovaquia, ya convertida en “Protectorado” por Hitler y sus secuaces. La población judía, fue exterminada. Se tomó la decisión de convertir la zona, de una gran belleza por cierto, en un hogar sólo para alemanes, a los que además se exacerbó su nacionalismo.

 Fue el primer golpe, pero no el único. Terminada la Segunda Guerra Mundial, le tocó el turno a la población alemana, que fue expulsada masivamente hacia los territorios de lo que serían las Repúblicas Federal y Democrática de Alemania. Fue una expulsión traumática, había mucho deseo de venganza en la sociedad. Pocos alemanes permanecieron en la región.

 El resultado, mostrado bien en la película, es un territorio abandonado, destruido, despoblado, refugio sólo de personajes más o menos marginales, en la mayoría de los casos castigados a vivir allí, de forma temporal. El film nos enseña  y sobre ello reflexiona el protagonista, las consecuencias, sociales pero también territoriales, de esta loca política de la xenofobia y el racismo, que fue capaz, aquí también, de convertir una zona habitable en un territorio yermo, marginal, sin utilidad real. Los edificios abandonados, por los que deambulan el protagonista y los esporádicos habitantes, nos recuerdan,  a través de sus restos, lo que fue una zona poblada por gentes normales, más o menos prósperas y tranquilas. Jan Ditě hilvana algunas reflexiones sobre la futilidad de esos comportamientos extremos que lo destruyen todo, sin beneficio alguno.

Sevilla 22 Mayo 2012

 

English version.

The reflection does not belong to . It appears expressed with intelligence in the film of the great Czech director, Jiŕi Menzel, “I served the King of England,” with script based on a Bohumil Hrabal work.

 The protagonist, Jan Dítě , “amnestied” after having fulfilled fourteen years and ten months of his fifteen year condemnation, is sent to the Sudeten to repair rural paths. In that environment the reflection rises.

 Sudeten, the Germans’ Sudetenland, is a territory of the current Czech Republic, situated to the North of the country, that was inhabited, cohabited, by Czechs and German, during a lot of years. By what seems the local society seems coexisted society with some the natural conflicts aggravated by the nationalist Germans and some Czechs.

 When the Nazism arrived to the power in Germany, the Sudeten question turned into cause of debate and the occupation in Nazi’s wish object. They were ready to germanise all.

 The occupation by German troops, took place in 1938, for “solving ethnic conflicts”, of course. The Czech population was expelled towards other territories of Czechoslovakia, already turned into “Protectorate” by Hitler and their followers. The Jewish population was exterminated. The decision was taken to turn the zone, of a great beauty by the way, in a home only for German, to whom its nationalism was exacerbated by politicians.

 It was the first hit, but not the unique. Finished World War II, it touched the turn  to the German population. They were   was expelled massively towards the territories than afterwords would be  would be, both  the German Federal and Democratic Republics. It was a traumatic expulsion; there was a lot of wish of revenge in the society. Few German people remained in the region.

 The result, shown well in the film, was an abandoned territory; destroyed; depopulated; refuge only of personages more or less marginal, in most of the cases punished to living there, in a temporary way.

 The film shows well all this and the protagonist meditates on the consequences, social but also territorial, of this crazy policy of xenophobia and racism, which was able, here also, to turn an inhabitable zone into a barren, marginal territory, without real utility.

Abandoned  buildings, by which the protagonist and some sporadic inhabitants ramble, remind us through their rest, which was once a zone populated  , more or less prosperous and peaceful.  Jan Dítě weaves thoughts about the terrible  futility of those extreme behaviours that destroy everything, society and territory,  with no benefit to any one .

Seville 22th may 2012

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: