A vueltas con el Hiyab

Este es un asunto recurrente en nuestro país. Cada poco tiempo surge la noticia, casi siempre en el ámbito escolar, de dificultades con alguna alumna porque porta un hiyab (un pañuelo que tapa el pelo ) y su centro escolar no permite este tipo de atuendo por considerarlo “atípico”.

 Por atípico puede entenderse, en el debate surge, que es demostrativo de una posición publica religiosa, lo que es contrario al laicismo que debe presidir el centro (como es sabido el laicismo en la enseñanza en un posición que goza de gran antigüedad y de profundo arraigo en nuestro país). ¿Habrán requisado en ese colegio los crucifijos y las medallas de vírgenes y santos, que casi con toda seguridad portan sus alumnas/os? ¿La prohibición del Hiyab es el primer paso de una campaña para la definitiva laicización de todas nuestras instituciones públicas? Nada se dice en las noticias. Parece que el problema es sólo el Hiyab. En otros casos, el rechazo se produce por considerarlo prueba de la intolerable sumisión de la mujer. Tampoco faltan quienes alegan razones de higiene o de discriminación con el resto de alumnos o de amenaza al orden público. En fin, cuando se quiere prohibir algo primero se prohíbe y luego se argumenta.

 Podríamos razonar largo y tendido sobre el derecho a portar el Hiyab, en relación con el ejercicio de derechos fundamentales, pero prefiero hacer mía la nota del subdirector Juan Ferreiro sobre ese derecho, que le ha costado el cargo. Le rindo así de paso homenaje por su posición.

“El derecho a profesar una creencia incluye el derecho a expresar, exteriorizar o vestirse de acuerdo con las mismas”.

– “El Estado, siguiendo el mandato del artículo 9.2 de la Carta Magna, debe proteger esa opción personal”.

– “Ningún derecho fundamental es ilimitado. La propia ley orgánica de libertad religiosa nos marca los límites: los derechos fundamentales de los demás y el orden público”.

– “Que una alumna lleve velo en una escuela pública no ofende los derechos fundamentales de los demás ni el orden público (seguridad, sanidad y moralidad pública)”.

– “No hay ninguna ley que prohíba a las alumnas portar el hiyab en clase”.

– “El criterio que las autoridades educativas han mantenido hasta ahora en los poquísimos casos en que esta costumbre ha derivado en un problema, es que el derecho del alumno a ser escolarizado,  en condiciones dignas, prima sobre cualquier otro tipo de consideraciones como, por ejemplo, el derecho del centro público a imponer una normativa con relación a la vestimenta”.

 Publicado en el diario “El País” el día 11 de Mayo de 2010-05-11

 La sumisión, de existir, no puede ser combatida, en un país democrático, con la negación de un derecho fundamental, cual es la educación. Por no mencionar la libertad de creencias, la de manifestar las opciones personales… Hay otros mecanismos. En este asunto, nuestras autoridades deberían mantener una posición moral clara y no tratar de nadar entre dos aguas.

 Mayo 2010

 

 

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