JOSÉ VIDAL-BENEYTO

JOSÉ VIDAL-BENEYTO

Ha fallecido José Vidal-Beneyto. Pepín Vidal e incluso Don Pepín , para aquellos que tuvimos la suerte de conocerle.

 Escribo estas líneas como mi particular homenaje al maestro Vidal-Beneyto, relatando algunos hechos pocos conocidos u olvidados, que tienen que ver, aunque sea de forma indirecta, con el pensamientos que fundamenta este blog sobre la diversidad.  Pepín Vidal-Beneyto fue el impulsor de muchas cosas a lo largo de su vida y una de ellas fue sin duda la ampliación de nuestro horizonte ideológico y vital. Su defensa de la idea de Europa como respuesta al futuro de nuestro país, constituyó un apoyo firme al cambio de nuestros referentes hace años, en la época en que la caverna sólo nos permitía movernos, de forma controlada además, en un paisaje aldeano. Aunque probablemente, como luego contaré, una idea de Europa que hoy ha terminado por resultar un poco romántica y desde luego sobrepasada por los acontecimientos. La Europa actual,  ya no gustaba al maestro, que siempre tuvo una idea más contenida, nuclear, limitada. Europa como unión de los que siempre tuvieron una relación fuerte, aunque fuera conflictiva, pero directa. Por entendernos Centroeuropa y el Sur, con una  mirada recelosa a Gran Bretaña y algo horrorizada a las Europas de la periferia. Tuve ocasión de comprobar que la actual forma de la Unión le parecía rechazable, porque no garantizaba una mínima unidad de intereses y de historia. Es posible que el maestro tuviera razón, pero los hechos han ido mucho más allá de lo que él  defendió desde  los años cincuenta.

Pero voy a referir  mi experiencia personal con él.

 A principio de los años setenta, un grupo de jóvenes  profesionales de la sociología y disciplinas afines, el derecho, la economía, recién titulados la mayoría, decidimos crear  algo para trabajar juntos en la línea aperturista e innovadora que Vidal-Beneyto representaba. Le comunicamos la idea y después de varias idas y vueltas nació  el “taller de sociología”, bajo la forma de cooperativa. Al frente estaba Ángel Carrión, sociólogo recientemente desaparecido y con el que tenemos una deuda. Formábamos parte del mismo, además de Ángel y del que  suscribe, Luis González Tamarit, Carlos Huidobro, Joaquín Leguina, Rafael Badolato, Roberto Sancho, Antonio Lorenzo, José María Imaz, Ángel Cardín, Joan Rafols, Salvador Ferrando, Pilar Granados, Teresa Moreno y unos cuantos más. Desarrollábamos trabajos de urbanismo, demografía, investigación social, marketing y lo que saliese. Por aquel piso de la calle Argensola de Madrid, próximo a Las Salesas, pasó mucha gente que ya trabajaba por el cambio y que en los años siguientes desempeñarían un papel decisivo en la Transición. También venía a vernos mucha gente de “parte de Pepín”. Pepín Vidal, que formó parte nominal de la cooperativa, fue el verdadero inspirador de la actitud que teníamos y suyo era el pensamiento que procurábamos practicar los que estábamos allí. Su visión global, multicultural diríamos hoy, de los hechos sociales. Su capacidad de anticipación ante  la cambiante realidad, incluso respecto a la sazón, nuevas tecnologías de aplicación en el trabajo social. Su apuesta decidida por la modernidad. La propuesta  europeísta, como base para la solución  a nuestros seculares problemas, y sobre todo ello, tal vez, la radical independencia que debe mantener el intelectual frente al poder. Ejes de su  pensamiento, que eran para nosotros referentes por cuyo cumplimiento en el taller de sociología, Ángel Carrión velaba con celo. El mantenimiento del carácter independiente  nos causó sinsabores e incomprensiones, cuando rechazamos algunos  intentos de capitalización de nuestro quehacer  desde determinadas instancias políticas. Incluso nos influyó con su sorprendente capacidad de poner en marcha cosas continuamente,  lo que, como respuesta, nos llevó a hacer investigaciones, presentarnos a concursos,  dar charlas, y conferencias, dictar cursos,   dar clases en la Universidad,  participar en movidas sociales e incluso montar una editorial, con sede también en  Barcelona, que llegó a publicar veinte títulos. Naturalmente Pepín no asistió a ninguna de las reuniones formales estatutarias, pero él estaba siempre informado por Ángel Carrión, que era su interlocutor en la tierra. Incluso nos encargó, en los comienzos del taller, un trabajo de investigación en su pueblo, Carcaixent. 

 Estos “principios”, independencia intelectual, anticipación social y cultural, esfuerzo personal continuo, ampliación de la visión de la sociedad, anhelo de Europa y superación de fronteras en el conocimiento y entre nuestros países, practicar la militancia social… eran entonces y probablemente lo siguen siendo ahora,  referentes para ejercer una labor profesional e intelectual rigurosa en lo científico e independiente en lo profesional, frente a los devoradores poderes políticos y económicos. Si yo no hubiera estado allí, probablemente este blog, que pretende tratar sobre un hecho social anticipado, la diversidad y su gobierno, no existiría.

 El taller murió con la Transición, entre otras razones porque una buena parte de sus componentes tuvimos que dedicarnos al trabajo político en el entorno de la Junta Democrática y de la Plataforma. Es bien sabido que José Vidal-Beneyto, desempeñó una función trascendente en la gestación y el desarrollo de la Junta Democrática, como años antes lo había hecho en la reunión de Munich. Ángel Carrión siguió teniendo contacto con él. Luego los años nos fueron separando físicamente, pero no en lo espiritual. Creo que todos los que tuvimos que ver con él, leímos siempre con interés los artículos que fue publicando en Le Monde y en el diario El País, otra de sus aventuras, vitalista, renovadora impregnada de visión europeísta y de proyección mundialista. Recuerdo con verdadero gusto la serie de los “Pasajes de París”(en realidad su ciudad de opción) en la que hacía una relectura de la obra de Walter Benjamin sobre este elemento urbano y que nos llevó a algunos a revisitarlos con una nueva perspectiva.

  Hace unos pocos meses, en Octubre del 2009, me  informaron que la Junta de Andalucía estaba organizando en la Fundación Tres Culturas, en Sevilla, un ciclo de conferencias en las que participaba el maestro. Naturalmente que fui para allá, me presenté, me saludó con mucho cariño y recordamos los viejos tiempos del “taller de sociología”. Seguía siendo, pese a un estado físico algo deteriorado, una persona que transmitía firmeza intelectual. Su concepción de Europa, de lo que podía haber sido y no era en este momento, fue expuesta con claridad. La realidad actual distaba ya un gran trecho de lo que Pepín defendió en otros tiempos. Su “Europa” no era reconocible en el engendro actual. Incluso expresó su opinión de que las últimas incorporaciones eran graves errores que se pagarían (¿no está ocurriendo ya?). Europa, en su formulación actual, había renunciado a la construcción de su realidad política y se había abandonado a la dimensión comercial, de mercado, del proyecto. El proyecto europeo actual está  parado, es incapaz de construir herramientas para defendernos de la mundialización. En resumen, una visión euroescéptica o mejor eurodesengañada , muy dolorosa en alguien que, como él, tanto había bregado por la unidad europea, por la integración política de los países como condición para estar presentes en un mundo cada  vez más globalizado.

 Como solución, el maestro aconsejaba que se pusiera en marcha la iniciativa ciudadana europea, destinada a llevar a las instancias políticas de la Unión los cambios políticos de los que adolecía la versión actual de Europa. Por tanto nada de rendición, sino que si es preciso vuelta a empezar en este empeño de comunidad, democratizando la vida de los países europeos situando la transparencia de los mecanismos de toma de decisiones, que ahora son muy opacos,  y el ámbito de lo social, en los lugares más altos de la jerarquía de valores de la nueva ciudadanía europea. Europa sigue siendo la solución, pero hay que hacer grandes reformas, sobre todo políticas y sociales.  Recuerdo que Pepín abogó también por la igualdad en el marco de la diferencia, lo que podría interpretarse como apoyo al reconocimiento y gestión de la diversidad.

 El conferenciante fue muy ovacionado. Me despedí afectuosamente. Nunca más tuve la oportunidad de estar con él, de escucharle. Ahora nos quedan sus escritos.

 Mi más sentido pésame a Cécile Vidal.

 Altura (P) 19 de marzo de 2010

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One Response to JOSÉ VIDAL-BENEYTO

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